NOSOTROS

Historia

Una legado familiar de más de 300 años que continuamos en Valdealto

En Valdealto sabemos que el buen vino empieza mucho antes de la uva: en el respeto por la tierra y en la dedicación constante.

Los antepasados de nuestro fundador, Álvaro de Alvear, ya se dedicaban al cultivo de la vid en Nájera, perteneciente hoy a la Rioja.

A finales del siglo XVII, Juan de Alvear fue destinado a Córdoba y se trasladó a la ciudad de Montilla, donde estableció su bodega en 1729.

Esta vocación se transmite generación tras generación hasta llegar a Álvaro de Alvear, que en 1999 funda nuestra bodega en la Sierra de la Moneda.

Hoy, una nueva generación seguimos su ejemplo, cuidando cada cepa en esta tierra extrema, donde la viña encuentra su equilibrio concentrando toda su personalidad. Cada botella que llega a tus manos y cada sorbo de Valdealto cuenta una historia de autenticidad, calidad y compromiso.

Nuestra Filosofía

Un vino de verdad refleja su origen, honra su tradición y respeta su entorno

En Valdealto hacer vino es una forma de vida. La calidad no necesita adornos porque un gran vino habla por sí solo. Por eso, cuidamos nuestras viñas con esmero y mantenemos vivas las técnicas que han pasado de generación en generación.

Para nosotros, un vino de verdad refleja su origen, honra su tradición y respeta su entorno. Aquí, cada botella es la culminación de un trabajo que busca algo simple y honesto: que quien pruebe Valdealto, ame más el vino.

Finca y Viñedos

Otro vino, otra Extremadura

En la Sierra de la Moneda, un espacio natural que pocos imaginan, Valdealto se eleva entre bosque mediterráneo y viñedos que desafían lo común. Su tierra austera y exigente obliga a cada cepa a sacar lo mejor de sí. El resultado es un vino con personalidad, frescura y equilibrio, que redefine lo que un vino de Extremadura puede llegar a ser.

En Valdealto cultivamos variedades propias de esta tierra, de la Raya entre Extremadura y Portugal, un territorio de honda tradición vitivinícola que hunde sus raíces en siglos de historia y se remonta a la antigua provincia romana de Lusitania, que se extendía por buena parte del actual Portugal y cuya capital era Emerita Augusta, hoy Mérida. Junto a ellas, trabajamos también algunas variedades francesas, plenamente integradas en nuestro entorno, que expresan aquí toda la personalidad de nuestra finca.

Una tierra que exige lo mejor a cada cepa

Nuestro viñedo prospera en condiciones extremas que permiten a cada uva madurar a su propio ritmo. Aquí, en esta tierra sobria, se forjan vinos con una profundidad que no necesita artificios.

Biodiversidad y respeto por el entorno

Valdealto es un hogar lleno de vida. Entre estas tierras conviven especies protegidas como el águila real y el buitre negro y cuidamos cada rincón para que la biodiversidad sea parte de nuestro legado. Este equilibrio que respiramos da como fruto un vino que refleja nuestro respeto por la naturaleza y por el tiempo.

Un legado vivo entre viñedos y ruinas romanas

Las cepas crecen junto a restos romanos, testigos de siglos de historia y tradición que perduran en nuestra esta finca. Valdealto respira esa herencia en cada botella, conectando el presente con un pasado lleno de saber y respeto por el vino.

Viticultura ecológica y elaboración

Sin prisas, con dedicación. Solo buen vino

En Valdealto, toda la uva procede de nuestros viñedos. El control de la uva es total porque la calidad se define en la viña y debemos cuidar de cada detalle desde el principio. Es una viticultura ecológica que no busca cantidad, sino precisión.

Cada etapa tiene su tiempo y su propósito. Desde la vendimia manual hasta la crianza en barricas y foudres de roble francés, nuestro proceso honra la autenticidad y la esencia de la tierra. Porque cuando el vino es honesto, lo sientes en cada copa.

Vendimia parcela a parcela: el arte de esperar el momento perfecto
Cada parcela tiene su tiempo y nosotros lo respetamos. La vendimia comienza cuando la uva está en su punto, ni antes ni después. Los racimos, recogidos a mano y seleccionados en el viñedo, se transportan en pequeñas cajas para llegar intactos a la bodega, asegurando la mejor materia prima.
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Selección y despalillado: cada uva cuenta

Una vez en la bodega, cada racimo pasa por una segunda selección. Los destinados a nuestros tintos se despalillan y se trasladan a depósitos, donde comienza una maceración en frío y afloran los aromas. Dejamos que las levaduras naturales inicien la fermentación de manera espontánea, capturando la verdadera esencia de la uva.
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Crianza en roble: tiempo, madera y paciencia
Nuestros vinos hacen la crianza en barricas y foudres de roble francés que afinan el vino sin restarle protagonismo. Aquí, el tiempo y la madera trabajan juntos, añadiendo equilibrio y complejidad a cada sorbo.
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Blancos y rosé: frescura y sutileza
Para nuestros blancos y el rosé, seguimos un proceso de prensado directo tras el despalillado, extrayendo lo más puro de cada uva. La frescura es la clave y cada botella refleja esa fluidez y elegancia que hace único a Valdealto.
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El viñedo

Nuestros frutos

El viñedo se divide en pequeñas parcelas, según el tipo de suelo, la variedad y su situación dentro de la finca.

Contamos con una selección de diferentes variedades: Cabernet Franc, Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo, Petit Verdot y Viognier. Con ellas elaboramos tanto monovarietales como ensamblajes, que aportan complejidad a nuestros vinos.

Los rendimientos se sitúan entre los 3.000 y los 5.000 kilos de uva por hectárea.

Los suelos, son de estructura arenosa y areno-arcillosa, de profundidad moderada con zonas pedregosas, con una alta presencia de cuarcitas y son pobres en materia orgánica.

Trabajamos con respeto máximo a nuestro terruño, como garantía de una viticultura preventiva y sostenible, fomentando así la biodiversidad en nuestro entorno.

Patrimonio

Nuestros cimientos

Nuestro fundador Álvaro de Alvear compró la finca en la que se asienta la bodega; una finca con una larga historia vitícola que tiene su origen en la época romana.

Restos de una villa romana conviven con nuestras cepas a tan solo 12 km de Mérida, epicentro ibérico del legado patrimonial romano. Valdealto respira cultura.